Lecciones aprendidas trabajando en modalidad home office

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¿Estás haciendo home office debido al COVID-19? yo si. Debo reconocer que previamente no había trabajado en esta modalidad, creo que como a muchos nos tomó por sorpresa y nos adaptamos lo mejor que pudimos. Aún no sé si lo esté haciendo totalmente bien, pero bueno ya estamos montados en la bala y no queda más que buscarle la vuelta a esta situación. Por la mayor parte me ha parecido bueno, pero si eres de los que alguna vez han pensado que trabajar desde casa sería lo mejor del mundo, sólo te puedo decir que quizás no lo sea para todos. De inicio, no es fácil; al contrario, es tremendamente fácil hacerte tonto si lo deseas, y también hay muchas más trampas que bien pueden llevar a la procrastinación…y así como la oficina tiene sus molestias, como el teléfono o bien la música de alguien, en la casa no estarás excento de otras molestias.

Así que aprovecho para contarles como me ha ido, si aún no has tenido la oportunidad de trabajar en esta modalidad o bien lo estás considerando, quizás te sirvan mis reflexiones que debo decir son muy particulares a mis circunstancias de vida, aunque muchas de ellas seguro se repetirán en muchos de ustedes.

Así que, ¿cómo me ha ido con el home office? les digo con pros y contras:

Pro: es una excelente oportunidad de ser organizado

Dependiendo de como seas ANTES de irte a home office, esto puede ser una bendición, una maldición o una oportunidad. Bendición si ya lo eres, maldición si no y no quieres cambiar, pero a la vez es una magnífica oportunidad de que de una vez por todas de organices y pongas manos a la obra para poder sacar tu trabajo sin la necesidad de que alguien te esté latigueando todo el día. Y no sólo con el trabajo mismo, sino con los horarios: si estás pensando que te levantarás a la hora que quieras, no lo hagas; aunque no estés en tu oficina, agarra y conserva un horario, apégate a el tanto como puedas.

Y ojo, aquí organización cubre un amplio espectro de cosas: manejar tus pendientes, tus tiempos, tus entregas, comunicación con tus jefes, con los clientes, y un largo etcétera, dependiendo de como sea tu trabajo, claro está.

Hay herramientas para que puedas mantener todo bajo control, desde cosas humildes como una hoja de cálculo o un documento, pasando por herramientas como Trello que aún en su modo gratuito son magníficas, hasta llegar a herramientas sofisticadas de control de tiempos. En realidad no hay excusa; si aún no lo eres, es una excelente oportunidad de ser organizado.

Pro: menos gastos

Gasolina, comida en la calle, chucherías por aquí y por allá…creo que se gasta menos dinero en casa que teniendo que salir en la calle, y hay menos tentaciones en que gastar el dinero por supuesto. Ciertamente en la casa hay gastos propios de trabajar en modalidad home office, como por ejemplo la electricidad, cuyo recibo seguramente se irá para arriba, y quizás la compra de víveres también se incremente, pero aún así la balanza queda a favor.

Pro: adiós al conducir para ir y regresar del trabajo

Donde yo vivo no es así que digamos un gran problema, pero en otras partes del mundo en ciudades más grandes si que lo es; el eliminar el ir de un lado a otro, diario, una vez de ida y otra de vuelta, puede significar una gran diferencia en el estado mental de una persona.

Contra: condiciones de “oficina” desfavorables

Tengo la fortuna de que mi oficina ofrece instalaciones bastante decentes; es decir, no somos Google pero estamos muy cómodos, tenemos buenas sillas, buenos escritorios, equipo ergonómico (si es lo tuyo), monitores de buen tamaño, aire acondicionado, conexión a Internet estable…es decir, estamos bien. ¿Cómo se compara tu oficina casera? en mi caso, mi oficina casera no tiene aire acondicionado, y en esta época de calor no es precisamente agradable trabajar en esas condiciones. Fuera de ello estoy tan bien como en mi oficina, pero estoy seguro que muchos a lo mejor no tienen una buena silla, o su internet falla o que sé yo, mil cosas más que pueden estar mal, pueden hacer que tu jornada de trabajo sea un infierno – lo que a su vez, si deseas arreglarlo, se traduzca en un gasto que no tenías contemplado.

Y un comentario adicional: como sea hay cierta comodidad en la casa que no puedes tener en la oficina, pero no abuses: trabajar en calzoncillos y chanclas (no es mi caso) no está correcto: aséate, peínate, ponte algo presentable…no caigas en el exceso, o podrías llevarte una sorpresa un día de éstos.

Pro: mayor autonomía

Si tus jefes no son unos subnormales que quieren controlar todo a todo momento, creo que se gana en autonomía pues puedes destinar tus tiempos, técnicas y prácticas como mejor te acomode, y probablemente haciendo con esto tu trabajo más placentero sin tanto control, lo que está demostrado que contribuye a hacer un mejor trabajo.

Contra: extraño las interacciones con compañeros

Así sea que discutas de algo del trabajo, alguna serie de Netflix o alguna tontería que te haya ocurrido, esas interacciones son pequeños escapes que nos liberan del estrés del trabajo, y nos dan un descanso rápido para seguir trabajando…y las apps de mensajería no son lo mismo. Inversamente, eso igual podría ser un pro dependiendo del ángulo que lo mires, sobre todo si eres la persona a la que molesto con mis interacciones 😂.

Contra: tus jefes podrían no estar listos

Vi un poco de esto al principio, pero después observé que la razón tuvo precedencia y el control se relajó, y creo que esto es para bien.

Estando en home office es difícil para los empleados y también para los jefes; en particular los que no entienden que la inmediatez se terminó. Pero desgraciadamente estás a merced de como ellos perciban las cosas, y posiblemente puede magnificarse el que no estés disponible en cierto momento en que hagas falta; quizás te levantaste al baño y el jefe está estresado pensando que estás durmiendo. Lo mejor es platicar con ellos y exponer entre todos sus inquietudes y expectativas.

Pro: si estás casado…

Es maravilloso poder comer con la familia, con tu esposa e hijos (si los tienes) y porqué no, charlar con ellos de vez en cuando. En condiciones normales sólo ves a tu familia por la tarde-noche y a veces ni eso, así que me parece excelente el poder tener la oportunidad de recuperar esos momentos. Vale la pena aclarar que todavía estamos por ver si será difícil para los niños regresar a lo normal, después de tanta convivencia…

Contra: si estás casado…

Esto es más de comunicación con tu pareja que otra cosa; a veces es difícil (no es mi caso) que se entienda que aunque estás físicamente en tu casa, estás cubriendo una jornada de trabajo de la manera que lo venías haciendo antes del confinamiento por este maldito bicho del COVID-19; no estás ahí para estar haciendo labores de casa a cada rato, ni para pintar una pared o colocar un mueble. Digo, no tengo problemas con ayudar, pero si es a cada rato entonces ya es un problema y es una distracción seria…afortunadamente hablando se entiende la gente. Espero.

Si tienes hijos la historia es otra; hay que sentarse con ellos y explicarles si la edad lo permite, que estás ahí pero que mantengan al mínimo las interrupciones…aquí igua te puede apoyar tu pareja si es posible.

Contra: cuidado con la salud durante el home office

Esto está ligado con ser organizado: ten mucho cuidado con tu salud. Te pongo algunos ejemplos de porqué el home office podría ser perjudicial para tu salud:

  • Ten cuidado con la comida: si gustas de tener y consumir comida chatarra en tu casa, ten cuidado porque probablemente consumirás más de la cuenta.
  • Puede que estés sentado más tiempo de lo normal: mucho cuidado con esto, yo tengo problemas de sobrepeso y he empezado a estirarme y moverme cada determinado tiempo para no sufrir hinchazones o dolores por estar en la misma posición por demasiado tiempo.
  • Mala postura: esto igual puede tener serias consecuencias, acostúmbrate a mantener una postura correcta al trabajar.
  • Cuidado con el sueño: yo en lo particular estoy muy despierto y me cuesta trabajo dormir, supongo que por no tener el ajetreo diario en condiciones normales, tengo más energía.

Obviamente esto tiene que ver con organización: es una oportunidad para mejorar mis (tus) hábitos en general y hacer que funcionen.

En resumen: home office, ¿si o no?

Yo en lo personal siento que he ido de menos a más conforme pasan los días. Al principio me fue difícil acostumbrarme pero poco a poco he ido agarrando mi camino y ahora creo que voy mucho mejor, pero en el terreno de la salud no he estado haciendo bien las cosas, y ya voy corrigiendo. Mis consejos para los que estén pensando en pasar a modalidad home office:

  • Hacen falta básicamente dos cosas y en grandes dosis: organización y disciplina. Si no eres uno u otro – o ambos, tienes algo de tiempo para ir corrigiendo. Si crees que no lo serás o no te interesa, regresa a tu oficina, esto no es para ti.
  • Si tienes un trabajo adicional (como freelancear por ejemplo), multiplica lo anterior por dos.
  • Necesitarás tomar muchas decisiones por ti mismo que antes no te correspondían, debido a que tendrás más autonomía.
  • Cuida muy bien tus tiempos y tómate descansos, tu cuerpo te lo agradecerá. No te excedas trabajando, dedícale un tiempo a tu familia e hijos, si los tienes.
  • ¡Cuida la alimentación!
  • Si tienes pareja y/o hijos, habla con ellos y pónganse de acuerdo, platiquen, comuníquense.
  • Puede que ayude con el ahorro.

En lo personal, me decanto por un “quizás“; me gusta el home office, pero no creo poder hacerlo perpetuamente, necesito mi dosis de ambiente de oficina. Creo que lo que funcionaría para mi sería un esquema híbrido, es decir, un tiempo en oficina, un tiempo en casa – empiezo a creer que esto podría ayudar seriamente a los trabajadores a tener una vida más estable y disfrutar más su trabajo.

Y tú ¿qué opinas? si estás en modalidad home office, ¿cómo te está yendo? ¿te gusta? ¿que conservarías y que cambiarías? anímate a dejar un comentario.

Créditos

Imagen de cabecera Free-Photos en Pixabay

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